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Cómo me convertí en emprendedora

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Cómo me convertí en emprendedora

¿Cómo llegué a emprender en el tejido? Ufff, es algo que yo misma me pregunto jeje. Si miro hacia atrás, hace años habían signos en mi vida de que las lanas me atraían, pero jamás imaginé que haría mi emprendimiento en este rubro.

Soy periodista de profesión y amaba mi trabajo en medios tradicionales: trabajé en periódicos, radios y sitios online cubriendo espectáculos, tendencias, actualidad nacional y también siendo parte del desarrollo de las nuevas áreas digitales de estos.

Eso sí, siempre me estresó ese trabajo. En general siempre estaba corriendo y los último años, cuando llegaba tarde a mi casa, la única forma que encontré para desconectarme del ritmo frenético de los medios de comunicación y sus pedidos «para ayer», fueron los libros y luego el tejido.

Con el tejido me quedé porque no tenía nada que ver con lo que hacía, podía «apagar la mente». O, mejor aún, meter la mente en un trance de contar puntos, seguir secuencias, ver mis manos moverse y de a poco ver aparecer una obra textil. Así el tejido me atrapó.

En ese entonces, corría el año 2016, me estaba mudando a un departamento con una amiga y quería decorarlo lindo. Me pasaba horas mirando ideas en Pinterest y recuerdo que quedé embobada con las mantas tejidas con granny squares.

Decidí aprender para hacerme una yo misma y la forma de averiguarlo fue llamar a mi mamá, quién desde niñas (somos 3 hermanas) siempre nos mantuvo entretenidas con cuanta manualidad se le ocurría.

Y sí, ella justamente sabía cómo tejerlas. Me dijo que era crochet, yo me sorprendí porque pensaba que el crochet sólo se tejía con hilo de color crudo (la clásica pitilla) y que sólo servía para hacer caminos de mesa y cenefas de cortina.

Apenas tejí el primer cuadradito a crochet mi cabeza estalló: era rápido, colorinche y podía tejer generando distintas formas en el tejido. Salir de la monotemática bufanda recta.

Desde ahí no paré de mover el ganchillo todos los días. A través de Pinterest llegué a encontrar patrones en inglés en Etsy, súper desordenados y mal explicados si lo comparo con lo que se puede encontrar hoy. Luego llegué a Youtube y encontré tutoriales donde me enamoré del estilo de tejedoras españolas como Marta Bluu y Susimiu.

Sin embargo, la mayoría de las ideas lindas que encontraba en internet estaban tejidas con fibras hermosas, suaves y atractivas que no se encontraban en Chile.

Así que además de abrir cuentas de Instagram y Facebook para mostrar todo lo que estábamos tejiendo con mi mamá, empecé a averiguar de dónde podía importar esos materiales.

En ese tiempo además estaban muy de moda los talleres de bordado y con mi mamá pensamos por qué no hacer lo mismo con el tejido. Así, luego de prepararnos durante un mes, lanzamos nuestro primer taller de granny squares con dos fechas: uno en el living de su casa y otra en la mía.

Los talleres se llenaron y lo pasamos muy bien. Se daban conversaciones geniales sobre el tejido, datos de dónde comprar lana pero hablábamos sobre muchas otras cosas más de la vida cotidiana.

Muchas alumnas quedaron esperando por más fechas y nosotras nos entusiasmamos después de las primeras experiencias. Así que desde ahí fuimos agendando nuevas fechas de ese taller y otros nuevos que fuimos añadiendo, todos los meses los días sábado en la mañana.

Con el tiempo también logramos traer nuestros primeros materiales, siempre pensando para nuestras alumnas, pero en el camino nos dimos cuenta que la única forma de que saliera a cuenta importar, era traer grandes cantidades.

Eso nos llevó a buscar una tienda amiga dónde vender todo lo que traíamos. Comenzamos en una esquina de la tienda Decatálogo en el Drugstore de Providencia, luego a esto se unió a la necesidad de sacar los talleres de nuestro espacio íntimo y hacerlo en un lugar oficial, más profesional. Así terminamos teniendo nuestro propio taller en una casa donde funcionaban más emprendimientos. Para costear el arriendo, nos unimos a la Jose de «Nos Gusta Bordar», quién ocupaba otros horarios para hacer sus talleres de bordado.

Con el tiempo pude pedir ayuda a un amigo y usé todos mis conocimientos en el mundo online para lanzar nuestro primer sitio web. Eso fue un relajo porque podíamos comunicar todo lo que hacíamos de forma mucho más directa y rápida, simplemente compartiendo un link cuando alguien nos preguntaba…. y no pasar horas respondiendo uno por uno los cientos de mails que nos llegaban.

La prensa se empezó a interesar por toda esta movida de volver a las manualidades y además de invitarnos a noticieros, programas de radio, reportajes sobre el nuevo boom del tejido, fue la invitación al programa «Plan V» de Virginia de María la que nos llevó al estrellato. Tanto, que tuvimos que mandar a teñir toneladas de vellón de lana de oveja para nuestras clases y kits de tejido xxl.

Así con el tiempo lo que era un hobby de juntarnos a tejer con mi mamá, luego pasó a transformarse en una entrada extra de dinero hasta que ocupaba tanto de mi tiempo y mi interés que llegó el momento de cuestionarme si seguiría trabajando como periodista o me dedicaría 100% al tejido.

Decidí por lo segundo, pero esa transición duró un año más en que seguí tomando trabajos esporádicos para no exigirle de más al emprendimiento. Quería darle a La Tejería el tiempo y espacio para que se fortaleciera hasta que me sintiera segura de renunciar y que esta loca idea pagara mis cuentas.

Eso sucedió 3 años después: en 2019. Y coincidió con un lindo nuevo paso: nos mudamos a la casa rosada de Cabeza de Alfiler, donde pudimos integrar nuestros materiales sobre todo enfocados en crochet con los de la Pili más enfocados en el tejido a palillos. Además teníamos una sala grande para realizar clases y aprovechamos el patio para hacer otro eventos en conjunto, como el fin de semana de talleres de manualidades que se llamó Santiago Craft y la segunda visita de Molla Mills a Chile.

En paralelo, siempre me ha gustado organizar eventos que van más allá de lo que hace La Tejería en sí. Por eso organicé los Picnic de Tejido donde llamamos abiertamente a todos los tejedores (grupo que cada vez es más grande) a reunirnos en parques diferentes de Santiago para juntarnos a tejer. La consigna simplemente era traer el tejido, una manta y algo rico de comida para compartir. Estas experiencias siempre fueron un éxito y permitieron que se fueran iniciando muchos proyectos y comunidades de tejedores que existen hasta el día de hoy.

Otros eventos que me encantaba organizar eran los paseos de tejido, donde nos íbamos de viaje por el día a algún lugar fuera de Santiago para aprender algo relacionado al tejido. Así fuimos a aprender a teñir lana con tintes naturales junto a La Ovejita de Dollinco y sobre la crianza de alpacas y la producción de su hilado a Quintessence Alpacas.

También organicé talleres con tejedoras invitadas, como Creaciones Ananda que viajó desde Temuco para enseñarnos de mosaico y briche crochet, o Danii’s Ways que nos enseñó un lindo gorro chunky con materiales deliciosos que trajo desde Estados Unidos.

Siempre me ha movido eso: formar comunidad entorno al tejido. Y me encanta ver cómo desde nuestros inicios, fueron surgiendo muchos más proyectos que hoy permiten que en Chile se puedan aprender un montón de técnicas y encontrar un sinfín de materiales deliciosos para tejer.

Íbamos así hasta que llegó la pandemia del coronavirus y nos vimos obligadas a convertir todo online. Así que terminamos saliendo de la casa rosada, convertimos nuestros talleres al formto online por Zoom y me preocupé de asesorarme para mejorar la experiencia online de compra por la web. Con eso vino la inversión en un mejor packaging y dar el paso de atreverme a mostrarme más detrás de la cámara, a que apareciera la «Javi» tejedora. Sentí que hablar como «La Tejería» no bastaba, había que darle personalidad y mostrar todo lo que hago detrás de este proyecto.

Pero el exceso de trabajo pasó la cuenta así que después de unos meses me decidí por uno de los cambios que más feliz me tiene hasta el día de hoy: dejé de hacer clases uno a uno y mi mamá se enfocó en esto fortaleciendo el contenido para tejedoras principiantes. Y yo fundé el Club La Tejería, la membresía donde hasta el día de hoy me he permitido mostrar mi faceta de diseñadora de patrones a crochet, y donde todos los meses nos desafiamos a tejer un nuevo proyecto junto a tejedoras de todo el mundo.

Amo el Club porque me permite crear y entregar un contenido muy completo, además de conectar con tejedoras de todas partes. Hablamos todos los días de lo que estamos tejiendo, vemos los avances de las demás, nos respondemos dudas y tenemos nuestra junta mensual por Zoom. Además en este proyecto he podido llegar hasta las casas de muchas de ustedes de una forma más personal y cariñosa, con regalitos que me hacen sentido para llevar una vida más calmada y encontrar siempre momentos para regalarnos tejido.

Y bueno, en el camino hemos sumado a más personas a nuestro equipo para poder hacer todas las tareas de forma más profesional y dejarnos tiempo para lo que hacemos mejor. Hace 2 años se unió mi prima Sofía, quien arma los pedidos, sube stock a la tienda online y hace el trabajo de atención al cliente por mail, redes sociales y chat web.

Hace poco se unió también una periodista que me va a ayudar a crear todo el contenido que se me ocurre para compartir pero que no alcanzo a hacer por mi nuevo rol de madre. Además todo lo el rediseño del sitio web y la publicidad online lo están viendo dos empresas externas porque, a pesar de que sé de estos temas, no soy experta y no me alcanza el tiempo para hacerlo yo.

Sin embargo la sensación de ser un pulpo que hace de todo, no se termina. Ahora con mi bebé de 3 meses aprovecho cada una de sus siestas para avanzar algo. También sigo siendo yo misma la modelo de las fotos de los patrones que lanzo. Así creo que hay que ir buscando un balance entre un emprendimiento que se sostiene por una persona en particular y una empresa que necesita profesionalizar algunas áreas para mantenerse y crecer en el tiempo.

Como puedes ver, es una historia larga que he intentado resumir lo más posible. Así que para no dar más la lata, aquí resumo mis aprendizajes en las distintas áreas de este emprendimiento:

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CLASES DE TEJIDO

LO QUE HEMOS HECHO: Comenzamos en los livings de nuestras casas, luego arrendamos taller, después nos fuimos a ocupar los espacios compartidos de una tienda de tejido, con la pandemia nos convertimos online por Zoom y ahora hemos vuelto a hacer los cursos de forma presencial en el salón de eventos del edificio donde vive mi mamá. Además, en unas semanas vamos a lanzar nuestros primeros cursos 100% grabados con un equipo profesional para que puedan hacerlos a su ritmo, cuando quieran y donde quieran.

PROBLEMAS:

  • Hay veces que los cursos se llenan y otras veces nada. Lo que alguna vez fue exitoso, luego no lo es. También hay veces en que agendamos una fecha popular y otras en que no sabemos por qué, pero nadie puede asistir a clases un miércoles en la mañana. Hay que ser flexibles y tener margen cómo para hacer cambios, ver qué va funcionando y qué no.
  • También hay veces en que se anota solo una alumna a un curso. Hay que decidir de antemano que se hará en estos casos: anulas la clase o la haces igual. Nosotras vamos por la segunda opción ya que a mi mamá le encanta el formato personalizado.
  • Siempre habrá alguien que encontrará caro tu servicio. Lo más sano es darte cuenta de que esa persona no es tu cliente ideal. Nosotras establecemos nuestros precios luego de sacar los costos de los materiales que entregamos, el lugar que arrendamos, de valorar cada hora de enseñanza y de dejar algún porcentaje para la Sofi (encargada de promoción y gestión del curso).

APRENDIZAJES:

  • Lo mejor es especializarse, enfocarse en un tipo de cliente y problema. Con el tiempo mi mamá se quedó como la profesora de La Tejería y se especializa en principiantes o personas que sólo han tejido de forma autodidacta.
  • Al mismo tiempo yo me he especializado como profesora y diseñadora de crochet, y eso es lo que entrego a través del Club La Tejería, la membresía que me permite llegar a miles de personas en todo el mundo ya que preparo y grabo todo el contenido con anticipación.

IMPORTACIONES

LO QUE HEMOS HECHO: Al principio compré como loca todos los materiales que lanzaban las marcas que comencé a traer del extranjero y llenaba una pieza de la casa de mi mamá. No teníamos estantes y todo eran montones de bolsas. Con el tiempo arrendé una bodega, compré estantes, generé un inventario en Excel y me asesoré con un mentor para saber cómo elegir qué traer, sacar costos y márgenes, etc.

PROBLEMAS:

  • Al comienzo traía todos los colores que había de un producto. Mala idea porque siempre hay colores más exitosos, pero eso lo vas aprendiendo a medida que conoces a tus clientes. Ahora sólo elijo ciertos colores y traigo más cantidad de ellos. Porque si no se agotaban rápido los colores populares y nos quedábamos por años con los colores que no llaman la atención.
  • Al comienzo yo hacía todo y cuando llegaba una importación debía pasar un día entero sola en la bodega, ordenando en estanterías. Con el tiempo entendí que no vale la pena que yo use mi tiempo en esta labor más práctica, así que hay que saber meterse la mano en el bolsillo y delegar. Así tienes tiempo para hacer lo que eres buena, sobre todo la parte estratégica y creativa de tu proyecto.

APRENDIZAJES:

  • El trabajo logístico hay que delegarlo rápidamente.
  • Si no eres buena con los números asesórate y delega esto también.
  • No vale la pena usar los espacios de tu casa para ahorrar dinero. Si ya tienes algo para sacar el negocio del lugar donde vives, corre a hacerlo antes de generar problemas de convivencia con tu familia.

DESPACHOS

LO QUE HEMOS HECHO

Los primeros años íbamos nosotras mismas a entregar los paquetes a una sucursal de Starken. Perdíamos tiempo haciendo esa fila y ahorrábamos dinero reciclando cajas que íbamos a buscar a los supermercados. Con la pandemia los pedidos aumentaron considerablemente y decidí invertir en un packaging sustentable y que genera más sorpresa e identificación con nuestra marca. Además contratamos dos empresas de despacho que pasan a retirar los pedidos a nuestra oficina.

PROBLEMAS:

  • Al usar cajas recicladas pierdes mucho tiempo revisando cuál te sirve para cada pedido y pierdes la oportunidad de hacer branding y mejorar la experiencia de recibir algo de tu marca.
  • Al ir a dejar tú los paquetes a las oficinas de despacho pierdes mucho tiempo valioso.
  • Los envíos por pagar traen varios problemas y descordinaciones con los clientes que reciben.

APRENDIZAJES:

  • Un paquete bonito y que identifique a tu marca puede subir mucho el valor de lo que haces.
  • La pandemia ayudó a profesionalizar y diversificar las empresas que se dedican a hacer despacho. Vale totalmente la pena contratar este servicio para no perder tiempo en esto y tener un seguimiento profesional de las entregas.

ATENCIÓN AL CLIENTE

LO QUE HEMOS HECHO: Todos los días ingreso al mail y a redes sociales a responder los mensajes que nos llegan. Con el tiempo, empecé a darme recreo los fines de semana y feriados. Pero el paso más importante fue delegar esta tarea en otra persona.

PROBLEMA:

  • Mientras no tuvimos sitio web había que estar todo el tiempo redactando grandes textos para responder los mensajes que nos llegaban uno a uno.

APRENDIZAJES:

  • Tener un sitio web es un paso urgente e importante que no dejaría pasar por mucho tiempo en un emprendimiento. Además de ayudarte a tener una cara más profesional, te permite tener toda la información accesible con un solo link y perder menos tiempo redactando mensajes.
  • Vale la pena delegar la tarea de atención al cliente en otra persona y automatizar mensajes para no perder tiempo y que los clientes tengan respuestas rápidas a tiempo.
  • Vale la pena instalar un chat en tu sitio web.
  • Hagas lo que hagas no pierdas la oportunidad de hablar tú a tú con tus clientes. A nosotros nos ha servido mantener siempre una atención personalizada y conocer a las personas que siguen volviendo por lo que ofrecemos.

PATRONES

LO QUE HEMOS HECHO:  Al principio redactaba los patrones solo en palabras porque, cuando comencé tejiendo, los diagramas de tejido me parecían jeroglifos inentendibles. Con el tiempo tejí tantos patrones de otras diseñadoras que aprendí de los diagramas y comprendí que son un lenguaje universal que te aclaran todo cuando tienes un texto o una fotografía poco clara. Hoy mis patrones incluyen textos, fotografías, diagramas e incluso videos porque quiero entregar todo el contenido posible para que la experiencia sea completa…que no haya que salir a buscar a Youtube cuando quedan dudas.

PROBLEMAS

  • Al comienzo recibía muchos mails con dudas de los patrones porque no se entendía la redacción de alguna instrucción.
  • Se vendían poco porque las personas no me conocían o no sabían que mis instrucciones se podían seguir fácilmente.

APRENDIZAJES

  • Hay que capacitarse si se quiere ser especialista en algo. Para eso he tomado muchos cursos: diseño de patrones de crochet con Mamma DIY, he comprado los patrones más diversos en español e inglés para aprender siempre más de la técnica, he tomado casi todos los cursos de crochet de Domestika para sacar ideas de cómo enseñan otras profesoras y probar esas formas para ser mas pedagógica al explicar.
  • Siempre vas a tener errores en tus trabajos porque eres un ser humano. Entonces, si quieres entregar algo profesional, es importante que alguien lo revise. Hace un año trabajo con testers de mis patrones y ha cambiado mucho el nivel de lo que entrego, además todo está probado por personas reales en las demás tallas en que yo no tejí el proyecto original.
  • Mostrarme y mostrar el detrás de escena de mi trabajo ha generado más confianza para comprar mis servicios.

PLANIFICACIÓN

LO QUE HE HECHO: Soy pésima en esto. Antes sólo funcionaba con checklist de cosas que debo hacer en el día y al final con suerte alcanzaba a tachar dos de esas tareas porque no tenía claro todo lo que demora incluso preparar una fotografía para Instagram.

PROBLEMAS:

  • Estar corriendo todo el tiempo y nunca a alcanzar a hacer todo lo que me proponía.
  • Preocuparme más de la tarea del día a día como subir algo a Instagram o responder mails y no hacer nada de la parte creativa y estratégica del negocio.

APRENDIZAJES:

  • Hay que planificar todo.
  • Hay que dividir las tareas según su tipo de importancia y duración. Si algo necesita de un trabajo más largo hay que dividirlo por partes y por días.
  • Darle prioridad a los estratégico y creativo. Lo demás probablemente puedes delegarlo totalmente.
  • Tomar cursos de planificación y creatividad me ha abierto la mente, me ha inspirado y me ha ayudado a tomar acción en esto que parece más aburrido pero que te lleva a obtener los resultados entretenidos que buscas. He tomado cursos con: Nayla Norryh, La Brandista y Charuca.

 

Como ves, un emprendimiento tiene decenas de variables y decenas de temas de los que hacerse cargo. Por eso vale la pena buscar ayuda en distintos formatos.

Espero que mi testimonio te ayude en tu camino como emprendedor@.

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